Chpmoreno

Se acabó el verano

Un verano de 90 días que pareció todo un año: ¿Qué hice durante el verano y qué tan rápido avanza mi vida después de El Viaje?

Se acabó el verano
Se acabó el verano José Moreno

El verano astronómico del hemisferio norte terminó ayer. Su duración fue de unos 90 días, aunque para mí se ha sentido como si hubiéramos hecho otro El Viaje. La vida en una ciudad grande del mundo moderno transcurre muy rápidamente: los compromisos, los planes, la tecnología, la política, el Mundial, el afán por hacer de todo con todos, las obligaciones, la vida “real”. Eso, sumado a la carrera tecnológica relacionada con la inteligencia artificial (IA), que nos bombardea con novedades cada día o incluso hora, hace que todo vaya muy (muy) rápido.

Brett Scott, periodista, escritor y activista británico, ha escrito varios artículos acerca del impacto de la tecnología en nuestro día a día y cómo esta nos acelera la vida mientras nos promete (falsamente) que nos la hará mucho más fácil. Esto es lo que he sentido durante este verano, en el que me dediqué a tiempo completo (en cuanto a lo profesional) a mi emprendimiento y en el que la IA fue mi principal herramienta de trabajo.

En esta actualización intentaré debatir al respecto contando algunos hechos, anécdotas y reflexiones de mi verano con el fin de reconectar con mi escritura y arrancar una nueva temporada de escritos relacionados con la sociedad, mi emprendimiento, El Viaje y la vida en general.

La última vez que escribí por aquí fue un día antes de mi cumpleaños, por allá arrancando julio. Muchas cosas han pasado desde entonces: España ganó el mundial de fútbol, se posesionó un presidente de ultraderecha y a los tres días ocurrió un terremoto en Colombia (son datos y hay que darlos), Pogacar volvió a ganar el Tour de Francia, los laboratorios de IA lanzaron muchos modelos que están a punto de acabar con nosotros, se registraron las temperaturas más altas desde 1780 en Barcelona (y tal vez en el mundo), las guerras en Irán, Palestina y Ucrania continuaron, entre otras mil cosas de nuestro mundo “moderno”.

En cuanto a nosotros, en el ámbito personal, retomamos la vida “normal” y la rutina, trabajamos, reconectamos con nuestros amigos, conocimos nuevas personas, hicimos nuevos amigos, cocinamos mucho, debatimos sobre el impacto de la IA, evidenciamos en primera persona los problemas de Barcelona desde los ojos de El Born (drogas, robos y basura), fuimos al médico, entre otras varias cosas del día a día.

No salimos de Barcelona con excepción de unas cuantas veces en bici y un viaje de un día a Banyoles e incluso nos perdimos el eclipse total de sol que se vio desde Tarragona. Luego de El Viaje eran injustificables (al menos económicamente) unas vacaciones de verano o viajes largos 😅. Eso sí, reconectamos con la ciudad para lo bueno y para lo malo.

Por un lado, la ciudad nos ofreció cine en la playa y en Montjüic, la inauguración del Tour de Francia y las tradicionales fiestas de Gràcia. También celebré mis 10 años de haber llegado a vivir aquí, fuimos a la playa un par de veces y aprendí a preparar pan de masa madre. Por el otro, observamos en primera fila el exceso de turismo, los problemas de drogas, robos y suciedad, y experimentamos lo que es soportar el calor intenso sin aire acondicionado. ¿Algo único de Barcelona? Seguramente no, pero estar tanto tiempo en la ciudad, viviendo en su centro histórico cada vez más deteriorado socialmente hablando, fue y es bastante agobiante.

Celebrando 10 años en Barcelona durante las fiestas de Gràcia

¿Extrañamos El Viaje? Por supuesto que sí. ¿Cómo no vamos a extrañar la comida, las aventuras, las caminatas, meditar todos los días, la naturaleza? Además, ¿cómo no extrañar sentir que tu vida va a un ritmo más lento, uno en el que tienes tiempo de disfrutar realmente? No puedo comprobar que durante El Viaje el tiempo transcurría mucho más despacio, pero estoy seguro de que transcurrió a un ritmo tranquilo, lento, reflexivo, feliz.

No obstante, económicamente hablando y sobre todo racionalmente hablando, tal vez por nuestra cultura o costumbres o el sistema en el que crecimos, el viaje no podía continuar hasta el infinito, así que aquí estamos, adaptándonos al ritmo que nos ofrece una ciudad como Barcelona, donde su principal atractivo en este momento son nuestros amigos y lo profesional.

Hablando de lo profesional, durante el verano trabajé fuertemente en emprender: me reuní en persona con mi cofundadora, analizamos en detalle las entrevistas, creamos un reporte al respecto, hicimos lluvia de ideas sobre funcionalidades y determinamos el producto base, nombramos la compañía, compramos el dominio, acompañé la inauguración de un comercio local al siguiente día de acompañar la fiesta de cierre de otro, ayudé a hacer dos inventarios (uno “a mano” y otro con IA), desarrollé en 2 días (con IA) un prototipo en Flutter y Firebase que lleva 28 días en “producción” y le añadí un par de nuevas funcionalidades a posteriori. También co-trabajé con IA en varios temas para el desarrollo de nuestro producto base, entre ellos: la implementación de nuestro sistema de diseño en Pencil y Flutter, la definición y primeros desarrollos de nuestra arquitectura de software, el despliegue de nuestra infraestructura base en la nube de Google, el desarrollo de nuestra aplicación para comercios locales, en fin. Varias noches me fui a “dormir” a las tres de la mañana y trabajé algunos fines de semana.

Gracias a la IA pude hacer muchas cosas, fui más rápido. ¿Me está haciendo la vida más fácil? Aún no tengo la respuesta concreta. Lo que es cierto es que sin la IA no estaría donde estoy hoy a nivel de producto, ideas y progreso, teniendo en cuenta que somos dos personas trabajando en el proyecto. No puedo decir que me ha hecho la vida más fácil porque aún falla mucho, es difícil de gestionar y, en muchas oportunidades, hace tareas que no le he pedido. A esto se le suma la cantidad de cambios que pasan en la forma de trabajar con IA: que si usamos skills, que si agentes, que subagentes, que borremos las skills, en fin. Dicho esto, el mayor limitante de la IA y, a la vez, su mayor propulsor soy yo (y el precio de los tokens).

Como pueden ver han sido muchas las cosas que han pasado durante el verano. Si comparo con El Viaje, mi vida ha ido mucho más rápido y es un poco más agobiante. No obstante, durante este tiempo he reconectado con la sociedad, para lo bueno y para lo malo, y he encontrado un nuevo objetivo profesional que me tiene bastante motivado y optimista de cara al futuro.

Lo anterior me lleva de nuevo a la tesis de Brett Scott y me recuerda la parábola del pescador y el turista empresario, escrita en 1963 por Heinrich Böll. Esta fue escrita como un relato satírico sobre la obsesión moderna por la productividad y el trabajo:

La historia narra el encuentro en un puerto costero europeo entre un turista adinerado y elegantemente vestido y un humilde pescador que descansa tranquilamente en su barca. El turista, impulsado por una mentalidad de productividad y ambición, cuestiona al pescador por no estar en el mar y comienza a diseñar un elaborado plan de negocios para él: pescar más horas, comprar más barcos, construir una fábrica y, eventualmente, convertirse en un millonario independiente. Cuando el pescador le pregunta qué haría después de lograr todo ese éxito, el turista responde emocionado que finalmente podría sentarse relajado en el puerto a disfrutar del sol y del mar; a lo que el pescador, con una sonrisa sabia, le responde que eso es exactamente lo que ya está haciendo en ese preciso momento.

La parábola contrasta la mentalidad moderna de productividad y acumulación, en mi caso el emprender con la sabiduría de una vida sencilla y enfocada en el presente, en mi caso El Viaje. El relato invita a redefinir el concepto de éxito al recordar que la tranquilidad y la paz mental no exigen una vida de sacrificios, sino una elección consciente en el presente. Creo que es esto último, lo que es más relevante para mí en este momento. Sin duda, hay motivos económicos y profesionales en el emprendimiento, pero también existe la motivación de ayudar a los que serán mis clientes y socios, de tal manera que esta vida moderna pueda ser más llevadera. Hoy que estoy construyendo tecnología con el ánimo de hacer mejor la vida de los demás, no con el fin de hacerla más rápida. Vamos a ver si lo consigo.

He vuelto para compartir mis aventuras como emprendedor, seguir contando historias de El Viaje y abrir nuevas conversaciones sobre sociedad, tecnología y política. Si te interesa acompañarme en esta nueva etapa, suscríbete para recibir los próximos escritos.

José Moreno

Suscríbete a José Moreno para reaccionar

Suscribirse

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!

Suscríbete a Chpmoreno para recibir actualizaciones directamente en tu correo