El Viaje
Un concepto que pasó de ser un sueño a ser una realidad
Viajar es un privilegio con el que pocos hemos contado aunque cada vez sea mucho más fácil y asequible. La primera vez que salí de Colombia fue en 2012 a mis 23 años. En ese entonces, pensar en dejarlo todo para recorrer el mundo durante casi un año era una locura impensable. Estoy seguro de que muchas personas de las dos generaciones anteriores a la mía nunca salieron del país o lo hicieron a una edad muy superior.
Si viajar fuera de Colombia fue difícil, plantearme vivir en otro país fue algo que por mucho tiempo nunca contemplé. La verdad es que se veía muy lejano por mis ingresos y los de mi familia, y porque vivir en otro país sonaba muy complicado, sin contar con el arraigo que tenemos por lo nuestro. Dicho esto, en septiembre de 2016 llegué a Barcelona a estudiar una maestría en ciencia de datos (cuando la IA no estaba de moda).
Fue estando en Barcelona, luego de conseguir un visado de residencia como trabajador calificado, que por primera vez en mi vida se me ocurrió tomarme un año sabático para viajar. Muchos compañeros lo habían hecho o pensaban hacerlo. España es uno de los países europeos que te permite una pausa laboral con cierta garantía de volver a tu puesto de trabajo.
Pasó mucho tiempo para materializar esta idea. El sabático se volvió un sueño tangible luego de casarme por la iglesia católica con el amor de mi vida, Daisy Pacheco. Se volvió un sueño conjunto que cogería forma el mes siguiente a la boda cuando abrimos una bucha de ahorros que se llamaría: El Viaje.
El Viaje fue un sueño que duró 3 años y 4 meses en materializarse. Fue una idea que mes a mes abrió su camino mediante ahorros, conversaciones, ideas vagas, videos de YouTube y libros de viaje. No obstante, nunca estuvo totalmente claro que lo alcanzaríamos. De hecho, en algún momento Daisy creyó que empezamos a ahorrar mucho tiempo después. No sé si porque no creía que fuera posible tomarse un sabático, o porque solo se motivó luego de nuestro increíble viaje a India en 2023.
En 2024 empezamos a socializar nuestro sueño, lo cual lo hizo más real así pocos nos tomaran en serio. No obstante, fue hasta finales de ese año que llegamos a un punto de no retorno. En diciembre Daisy obtuvo la nacionalidad española por residencia. Contar con ella nos permitía viajar sin restricciones y volver a España (si así lo decidíamos).
Ese mismo mes decidimos oficializar nuestra locura a los respectivos trabajos. Daisy pidió una excedencia y yo renuncié. Aunque fue difícil, fue algo que tuvimos que decidir para definitivamente arrancar nuestra aventura. Mayo de 2025 sería nuestro mes de referencia para el inicio de El Viaje.
Lo que no sabíamos era que ese mismo mes retornarían mis dolores de espalda de tal manera que en enero del 2025 pasé por el quirófano. Aunque por momentos dudamos de continuar con lo inicialmente planeado, mi operación fue exitosa y pudimos sortear este impase.
Antes de viajar hicimos una pequeña parada en Colombia para completar mi recuperación, asistir al matrimonio de dos personas muy especiales para nosotros y despedirnos de la familia. Volvimos a Barcelona el 2 de mayo para otra gran boda y terminar de desocupar nuestro hogar que terminaría reducido a 1.5 metros cuadrados en un depósito.
No fue fácil dejar atrás lo construido en Barcelona: amigos, hogar, trabajo, costumbres, comodidad, dinero. Si bien como migrantes ya tuvimos algo de experiencia, las últimas semanas fueron tensas. Tuvimos que vender lo que habíamos conseguido con tanto esfuerzo, cerramos trabajos que nos gustaban mucho, entregamos un apartamento de ensueño que nos generó muchos recuerdos (buenos y malos), dejamos todos nuestros ingresos para empezar el desahorro, en fin. Luego de una gran fiesta de despedida el fin de semana anterior a nuestra partida, el 24 de mayo del 2025 arrancó la aventura.
Primer destino, Estambul, Turquía. Nuestro sueño, El Viaje, se hizo realidad.
Comentarios
Gracias por compartir, guay ver cómo se construyen y materializan sueños